No necesito bellos templos de columnas marmóreas multicolores e iridiscentes. Tampoco estatuas de seres sagrados cargadas de oro, plata y joyas. Me basta con el brillo del sol en las olas, los olores y colores de las flores, los paisajes salvajes de las montañas agrestes, para encontrar la Belleza que se encuentra el Universo, pero que sólo se revela a las personas que luchan por ella.