-Voy a perderme en el océano de tu ser y recorrer todas tus ensenadas. Y entonces
surgirá un nuevo ser que nos transcienda.
-Deseo forjar con nuestra pasión un nuevo alfabeto, cuyas palabras engendren frases
nunca vistas, cargadas de poder, y con tonalidades por encima y por debajo de todos los
espectros.
Y así fue como empezó la Danza Cósmica de los Amantes, que produjo toda la variopinta
fauna de seres celestiales.
A medida que pasaba el Tiempo, este lenguaje ganó en fuerza y complejidad. Se
produjeron frases cada vez más complejas, pasando de la vacías nubes de polvo
interestelar, con guijarros escuálidos flotando entre ellos, a los primeros ejemplares de
planetas llenos de seres vivos.
Y entonces, en un parto que duró eones, surgió la Inteligencia, nacida del Amor, confusa,
torpe y desaliñada al principio, pero que acabó tomando de conciencia de sí misma y
superando a sus padres.